Alcohol y sexo

El alcohol es un DEPRESOR del sistema nervioso central y, por tanto, disminuye el funcionamiento del cerebro y nuestra capacidad de autocontrol, además de ser sedante y amuermarnos, lo que provoca que, a nivel sexual, se produzcan estos cambios:

En el hombre:

  • Dificultad para lograr la erección o, si se logra, mayor facilidad para que se produzca el famoso “gatillazo”
  • Dificultad para alcanzar el orgasmo
  • Orgasmos menos intensos

En la mujer:

  • Menor lubricación vaginal
  • Dificultad para alcanzar el orgasmo

En casos en los que el consumo de alcohol es continuado pueden producirse trastornos graves que pueden afectar irreversiblemente a la respuesta sexual.

CON EL ALCOHOL LIGO MÁS: SOBRE TODO SI TE CAES O VOMITAS SOBRE LA PERSONA QUE TE GUSTA…

El alcohol puede proporcionarte la desinhibición necesaria para atreverte a “ligar” con la persona que te gusta, pero si consigues tener la posibilidad de una relación sexual, al ser un anestésico, dificulta unas relaciones sexuales satisfactorias, al margen de que al día siguiente, lo recuerdes o no...

Además, si quedas al día siguiente con tu ligue, tienes que ser tú mismo, por lo que emborracharte no te ayuda en ese momento.

Si vas a tener relaciones sexuales, lleva siempre el preservativo: el alcohol hace que tengamos una percepción de riesgo menor, pero los embarazos se producen igual, así como las infecciones de transmisión sexual.

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